Finalidades del estudio de la Historia:
  • Preparar a los alumnos para la vida adulta. La Historia ofrece un marco de referencia para entender los problemas sociales, para situar la importancia de los acontecimientos diarios, para usar cr’ticamente la informaci—n, en definitiva, para vivir con la plena conciencia ciudadana.
  • Despertar el interŽs por el pasado, lo cual indica que la Historia no es sin—nimo de pasado. El pasado es lo que ocurri—, la Historia es la investigaci—n que explica y da coherencia a este pasado. Por ello, la Historia plantea cuestiones fundamentales sobre este pasado desde el presente, lo que no deja de ser una reflexi—n de gran contemporaneidad y, por lo tanto, susceptible de compromiso.
  • Facilitar la comprensi—n del presente, ya que no hay nada en el presente que no pueda ser comprendido mejor conociendo los antecedentes. La Historia no tiene la pretensi—n de ser la ҜnicaÓ disciplina que intenta ayudar a comprender el presente, pero puede afirmase que, con ella, su conocimiento cobra mayor riqueza y relevancia. Sobre esta cuesti—n debe decirse que la historia no explica el presente, sino el pasado. Y no es s—lo el relato del pasado, sino el an‡lisis de Žste. Sirve para explicar el presente porque ofrece una perspectiva que ayuda a su comprensi—n. Los argumentos que justifican esta finalidad de la historia como materia educativa son los siguientes:
    • Permite analizar, en exclusiva, las tensiones temporales
    • Estudia la causalidad y las consecuencias de los hechos hist—ricos
    • Permite construir esquemas de diferencias y semejanzas
    • Estudia el cambio y la continuidad en las sociedades
    • Explica la complejidad de los problemas sociales
    • Potencia la racionalidad en el an‡lisis de lo social, lo pol’tico, etc.
  • Potenciar en los ni–os y adolescentes un sentido de identidad. Tener una conciencia de los or’genes significa que cuando sean adultos podr‡n compartir valores, costumbres, ideas, etc. Esta cuesti—n es f‡cilmente manipulable desde —pticas y exageraciones nacionalistas. Nuestra concepci—n de la educaci—n no puede llevar a la exclusi—n o al sectarismo, por lo que la propia identidad siempre cobrar‡ su positiva dimensi—n en la medida que movilice hacia la mejor comprensi—n de lo distinto, lo que equivale a hablar de valores de tolerancia y de valoraci—n de lo diferente.
  • Ayudar a los alumnos en la comprensi—n de sus propias ra’ces culturales y de la herencia comœn. Este aspecto va ’ntimamente ligado al punto anterior. No se puede imponer una cultura est‡ndar ni uniforme en el ‡mbito planetario a los j—venes de una sociedad tan diversa culturalmente como la actual. Sin embargo, es bien cierto que compartimos una gran parte de la cultura comœn. Es necesario colocar esta ÒherenciaÓ en su justo contexto.
  • Contribuir al conocimiento y comprensi—n de otros pa’ses y culturas del mundo de hoy. En definitiva, la Historia ha de ser un instrumento para ayudar a valorar a los Òdem‡sÓ. Pa’ses como los nuestros, que han vivido aislados por razones hist—ricas y pol’ticas, deben contrarrestar esta situaci—n fomentando la comprensi—n hacia otras sociedades vecinas o ex—ticas.
  • Contribuir a desarrollar las facultades de la mente mediante un estudio disciplinado, ya que la Historia depende en gran medida de la investigaci—n rigurosa y sistem‡tica. El conocimiento hist—rico es una disciplina para la formaci—n de ideas sobre los hechos humanos, lo que permite la formulaci—n de opiniones y an‡lisis sobre las cosas mucho m‡s estrictos y racionales. El proceso
    que lleva a ello es un excelente ejercicio intelectual.
  • Introducir a los alumnos en el conocimiento y dominio de una metodolog’a rigurosa propia de los Historiadores. Las habilidades que se requieren para reconstruir el pasado pueden ser œtiles para la formaci—n del alumno. El mŽtodo hist—rico, como se ver‡ m‡s adelante, puede ser simulado en el ‡mbito did‡ctico, lo que supone el entrenamiento en la capacidad de an‡lisis, inferencia,
    formulaci—n de hip—tesis, etc.
  • Enriquecer otras ‡reas del curr’culum, ya que el alcance de la Historia es inmenso; trata de organizar ÒtodoÓ el pasado y, por lo tanto, su estudio sirve para fortalecer otras ramas del conocimiento; es œtil para la literatura, para la filosof’a, para el conocimiento del progreso cient’fico, para la mœsica, etc. De hecho, hay muchas disciplinas que no son posibles sin conocer algo de la Historia y de su Historia.

Objetivos didácticos de la Historia
  • Objetivo primero: Comprender los hechos ocurridos en el pasado y saber situarlos en su contexto.
  • Objetivo segundo: Comprender que en el an‡lisis del pasado hay muchos puntos de vista diferentes.
  • Objetivo tercero: Comprender que hay formas muy diversas de adquirir, obtener y evaluar informaciones sobre el pasado.
  • Objetivo cuarto: Ser capaces de transmitir de forma organizada lo que sobre el pasado se ha estudiado o se ha obtenido.